nuestra historia

Sobre Nosotros

Tejida con memoria, comunidad y tradición

La historia de Herenciarte comienza con una niña de siete años llamada Mabel Esther Vega Montaño, que antes de ponerse el uniforme para ir a la escuela ya estaba aprendiendo el arte de la fibra de fique. Su madre, María de los Santos, le enseñó la hilatura no como un pasatiempo, sino como una responsabilidad diaria. Fue el único proceso que se le instruyó formalmente; todo lo demás —la tejeduría, las puntadas, los secretos del oficio— lo aprendió observando, con esa curiosidad silenciosa que tienen las niñas que un día transforman su vida y la de los demás.

Nuestro Proceso – El Arte de Tejer Fique

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Extracción de la fibra: Maguey

Elegimos fibras naturales de la más alta calidad, cultivadas sin químicos y que crecen de forma espontánea en nuestro territorio, respetando el equilibrio del entorno.

En la comunidad Wiwa, son los hombres quienes realizan la extracción manual del maguey. Este proceso se lleva a cabo mediante la técnica ancestral del macaneo, utilizando una herramienta de madera llamada macana. Con movimientos rítmicos y precisos, van raspando la corteza de la hoja hasta liberar las hebras internas que se convertirán en nuestra materia prima.

Una vez obtenida la fibra, se lava cuidadosamente para eliminar residuos y luego se deja secar al sol durante varias horas o incluso días. Solo así se logra una fibra resistente, natural y lista para transformarse en arte.

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Tinturado: Conexión con los elementos

Cuando el maguey llega a las manos de las mujeres artesanas, comienza la transformación en hilos llenos de color. Su labor inicia con el mordentaje, usando ingredientes naturales como sábila o pepa de aguacate para preparar la fibra.

El tinturado se realiza con plantas autóctonas (cortezas, flores, frutos) y elementos como cáscara de cebolla o cúrcuma, evitando siempre el fuego directo sobre la fibra para no dañarla.

La fibra se sumerge en el baño de tinte según la intensidad deseada, se enjuaga y se seca al sol o sombra ventilada. Cada hebra es resultado de paciencia y respeto por la naturaleza.

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Hilatura: Transformar el maguey en cabuya

La hilatura es una de las etapas más delicadas. Inicia la noche anterior con el «escadejado», separando la fibra en segmentos uniformes para facilitar el trabajo al día siguiente, convirtiéndose en un momento comunitario.

El proceso consiste en unir o «empatar» los cadejos continuamente, hilándolos luego con la carrumba, una máquina ancestral de madera. Esta herramienta tuerce y compacta la fibra dando forma a la cabuya.

Cada giro lleva consigo una tradición generacional, preservando la identidad cultural Wiwa.

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Tejeduría: Un tejido que cuenta historias

Aquí sucede la magia. Antes de tejer, se «soba» la cabuya para darle suavidad y brillo, y se «espeluza» cortando los filamentos sobrantes para un acabado impecable.

Con una aguja capotera y la técnica de tejido de punto, comienza la creación de la mochila. Las mujeres Wiwa no solo tejen objetos, tejen memoria. Cada diseño es un código visual de su cosmovisión y espiritualidad.

El proceso puede tomar semanas; el tiempo invertido habla de dedicación, respeto y maestría.

Nuestro equipo

Nuestro equipo está conformado por la maestra artesana Mabel Ester Vega Montaño y su hija Guiselle Montaño Vega quienes junto a artesanos de 5 comunidades indígenas de la etnia Wiwa como lo son: Ulago, Loma del Potrero, Piloncito, Hatico de los Indios y El Placer son  portadores de un legado ancestral milenario. Cada uno aporta su mirada, sus técnicas y su sabiduría para dar vida a piezas que no solo son objetos, sino expresiones culturales profundas. Valoramos su experiencia, honramos sus tiempos y garantizamos condiciones de trabajo justas y dignas. El verdadero corazón de HerenciArte está en sus manos: en sus nudos, trenzas, fibras y silencios cargados de historia.